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“Sí a la Vida” Ometepe:  Casa José Maria

Informe anual (completo)
Octubre
2004 a 30 de septiembre 2005
(comentario por Jonathan Roise)
English (version of Final Section)

Plan de Desarollo a Largo Plaza
Asociación "Sí a la Vida"
Aprobado por la Junta Directiva  — Managua, Nicaragua
29 de diciembre, 1997


INTRODUCCION

"Si a la Vida" nació en febrero de 1994 como un proyecto de transición, con la meta de captar a niños de la calle, en su mayoría inhalantes de pegamento, meterlos a un proceso de rehabilitación intensiva de corto plazo (3-6 meses), y devolverlos a sus familias.

Nuestra experiencia durante los primeros años de trabajo nos enseñó que el proceso de rehabilitación y reeducación realmente es mas largo, de un promedio de unos dos años o más, que la mitad de los jóvenes realisticamente tienen pocas posibilidades de una exitosa reintegración familiar, que casi no existen hogares sustitutos disponibles y capacitados a recibir este tipo de niño, y que las instituciones a largo plazo para niños huérfanos y niños abandonados no tienen mucho interés ni capacidad de trabajar con ex niños inhalantes de la calle, ni quieren aceptar a niños mayores como son muchos que ya se han pasado por el proceso de reeducación.

Además, hemos aprendido de la dificultad de trabajar con un solo grupo de niños de diferentes edades y en diferentes etapas del proceso reeducativo. Aunque los mas grandes y los mas estables frecuentemente pueden empeñar un papel importante en la rehabilitación de lo demas, sus intereses son diferentes y en la vida cotidiana no mezclan bien con los mas pequenos y los recien llegados de la calle.

Además, desde hace mas de un año el número de niños pidiendo nuestra ayuda ha sobrepasado la capacidad de nuestro centro Casa Nuevo Amanecer, con el resultado de que regularmente tenemos mas niños residentes que lo que podemos manejar con comodidad, y desafortunadamente tenemos que negar entrada a muchos niños por falta de capacidad para responder a la demanda por nuestros servicios.

Durante cuatro años hemos desarrollado un buen equipo con experiencia y capacitación. Hemos desarrollado una metodologia exitosa basada en la concretización y la comprención, la cual nos ha servido bien en convertirse a estos niños en miembros útiles de la sociedad. Hemos tenido bastante exito en nuestro trabajo, tenemos bastante experiencia con el proceso de rehabilitación, y estamos listos y necesitados a ampliar nuestro trabajo.

Como respuesta a esta situación, la Junta Directiva en diciembre de 1997 aprobó este Plan de Desarrollo a Largo Plazo.

PROPUESTA EN BREVE: PROPOSITOS Y ETAPAS

Con los propósitos de poder servir a una población mas ámplia de niños de la calle y niños inhalantes, y para poder proporcionarles una atención mas especializada y mas apropriada a la edad, al grado de estabilidad psicoemocional y al nivel de reeducación y madúrez, se propone establecer diferentes locales para proporcionar a los menores ya captados atención en tres etapas:

1. Recepción de la calle y stabilización

2. Reeducation a medio plazo

3. Adaptación social.

El objetivo general sería el mismo que ya tenemos, que el niño sea rehabilitado y reintegrado a la sociedad, por medio de su propia familia cuando sea factible.

Las diferencias son un incremento en el número de niños servidos, la separación de los niños por etapa, el reconocimiento de un plazo de reeducación mas ámplia, y la provision al dentro del Proyecto para los niños ya rehabilitados que no pueden regresar a sus familias ni entrar en otras instituciones a largo plazo.

PRIMERA ETAPA: RECEPCION Y ESTABILIZACION

A realizar, en la Casa Nuevo Amanecer que ocupamos ahora, un programa residencial para la Recepción y estabilización de niños salientes de la calle.

Se propone trabajar con un máximo de 8 o 10 menores de diferentes edades recien llegados de la calle, por una estancia promedia de dos o tres meses, con la meta de prepararles para reeducación a medio plazo, siempre dejando abierto la posibilidad de reintegración directa a la familia sí existen las condiciónes necesarias. Se ve la posibilidad de incluir a niñas, sí hay posibilidad de construir un dormitorio aparte.

Se propone proporcionar atención intensiva con especial incidencia en lo psicológico, la recuperación emocional, las primeras reglamentaciónes de conducta y, sobretodo, la desintoxicación de la "pega", a los niños de primera entrada en el proyecto, o a aquellos que han sufrido una recaída importante y necesitan recuperar la estabilidad perdida. En principio, no pensamos empezar con muchos en esta fase, sino mas bien ir intentado conseguir la necesaria calidad de tratamiento y, a partir de ahi, aumentar la integración.

En esta casa de Recepción tambien podría trabajar y posiblemente vivir unos pocos mayores ya bien rehabilitados, especialmente los que ya tiene responsabilidades de estudios, talleres o trabajo en Managua, pero que, además nos pueden ayudar como promotores y testimonios para los recien llegados.

Equipo: Se estíma que necesitara un equipo equivalente a unos 5 puestos de tiempo completo, incluyendo a un/a coordinador/a, educadores del día y de la noche, educadores de la calle, psicólogo/a, trabajador/a social, cocinera.

Presupuesto de operaciónes: Aproximadamente US$20,000 anual, de los fondos que ya recibimos.

SEGUNDA ETAPA: REEDUCACION

A realizar en nuevas instalaciónes fuera de Managua, un proceso de reeducación, preparación técnica, y adaptación social en un programa residencial a medio plazo.

Se propone trabajar con un máximo de 30 o 40 niños, por una estancia promedia de uno o dos años, con la meta de prepararles para reinserción social y promover la reintegración a la familia en cualquier momento cuando haya condiciones adecuadas.

En esta segunda etapa se desarrollaría el nucleo central de todo nuestro proceso de recuperación del menor. Aquí es donde vamos a aplicar todo nuestro sistema metodológico, en lo educativo, emocional, deportes, talleres, seguimiento personalizado, etc.; de manera ordenada e integral. El objetivo es acompañar al niño hasta que el pueda desarrollar sus propios mecanismos de autonomía, capacidad y responsabilidad ante la vida.

La aplicación estable de esta segunda etapa transformaría a nuestro proyecto de una situación de transitorio a corto plazo a una nueva definición de transitorio de medio plazo o plazo variable, dependiendo de lo que tarde el niño en reorganizar de manera definitiva su vida y su sistema de relaciónes con los demas, que es nuestro objetivo principal.

Actualmente no se ve necesario incluir a niñas en esta etapa, pues hay otros proyectos que les sirven adecuadamente, pero se puede dejar abierta la posibilidad sí hay futura necesidad.

Organización física: El proyecto puede incluir dos o mas agrupaciónes de dormitorios y facilidades para separar los niños por edad y para evitar el institucionalismo.

Instalaciónes: Se ve la necesidad de comprar un terreno de 10 o 15 manzanas con acceso a luz y agua, cerca de una comunidad sana y estable donde hay buenos colegios, oportunidades sociales, y gente capacitada que puede trabajar como educadores, etc. Se necesitara construir dormitorios, aulas, oficinas, cocina, comedor y talleres; se necesitara preparar campos recreativos para beisbol, basquetbol y futbol. Parte del terreno se puede utilizar para sembrar y para animales; parte del terreno debe quedarse en su estado natural. Capital necesitado: Aproximadamente US$ 125,000.

Transporte: Hay necesidad de conseguir un vehículo.

Equipo: Se estima que necesitara un equipo equivalente a unos 10 o 12 puestos de tiempo completo, incluyendo a un/a coordinador/a, educadores del día y de la noche, educadores docentes y técnicos, psicólogo/a, trabajador/a social, cocineras.

Presupuesto de operaciónes: Aproximadamente US$50,000 anual. Se recomienda un compromiso de financiamiento por unos 3 o 5 años para arrancar el proyecto. Se ve la posibilidad de incluir un elemento o proyecto de autosostenibilidad para ayudar economicamente y para entrenar a los jóvenes en la realidad.

TERCERA ETAPA: ADAPTACIÓN SOCIAL

A realizar en vários locales un plan flexible y personalizado para los mayores ya rehabilitados quienes no han podido encontrar una salida positiva con su familia o en otra situación. Suponemos, y ya lo hemos ido comprobando en la práctica, que en la mayoría de los casos, en los niños de la segunda etapa se daría una integración familiar o una salida favorable antes de ser incluido como "mayor". Intentamos darles respuesta ya no tanto a su estabilidad, sino a su integración, incluso socioeconómica a la vida normal.

Proponemos ofrecerles condiciones personalizadas para que cada uno pueda desarrollar aquello para lo que ha demostrado mejor interés o habilidad. Podría ser tanto en el tema de estudios superiores, o en aprender una carrera técnica como la mecánica o la computación, o incluso, en la preparación de alguno que haya destacado en algún tema artístico o social. La cuestión presupuestaria se podría solucionar con un sistema de becas o ayuda anual a cada joven en particular, de parte de aquellos amigos nacionales o internacionales que estuvieran interesados en la idea.

Además, prevemos que algunos mayores puedan continuar con nosotros en las tareas de promotor o educador de centro o de la calle, o incluso otras responsabilidades sí así se fuera definiendo por el camino.

Podemos ofrecer opciónes de vivienda, por ejemplo:

En Managua, un hogar grupal para los que estan aprovechando de lo que ofrecen en la ciudad, como educación universitaria o talleres técnicos o capacitación especializada o experiencia laboral. Esto puede servir tambien como hogar para los que estan trabajando en el proyecto de recepción.

En el pueblo mas cerca al Centro de Reeducación, un hogar grupal para los que se han "graduado" de este fáse y estan en transición a una vida independiente con lazos sociales a la comunidad.

Para los mas maduros, se les podría ayudar a buscar una habitación con una familia como el último paso hacía su independencia total.

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Futuro desarrollo de Sí a la Vida  (Sección final del reporte de 2004-2005)

Comentario por Jonathan Roise, Coordinador saliente de Casa José María y ahora Coordinador General de la Asociación:

Durante los últimos meses el equipo y la Junta Directiva de Sí a la Vida hemos entrado en varias conversaciones y discusiones sobre la futura dirección de la Asociación.  Entre otras cosas, hemos observado que varios de los menores reintegrados en Managua han encontrado problemas serios, incluyendo deserción escolar, conflictos familiares, conflictos con pandilleros, y en unos pocos casos robo, uso de droga, y regreso a la calle.  Han sido victimas de la violencia no provocada – hasta la fecha tres han sido macheteados. (Cabo mencionar que los ex residentes reintegrados a los departamentos poco han tenido estos problemas.) 

También, hemos aprendido que para un chavalo grande que no tiene una familia con condiciones adecuadas para reintegración, o que sencillamente no tiene familia, no hay ninguna alternativa institucional residencial dentro de Nicaragua.  Es una preocupación fuerte para nosotros en visto de que una buena cantidad de nuestros residentes viene de familias desintegradas y disfuncionales, sin altas esperanzas de reintegraciones exitosas, y que la gran mayoría son de Managua, una ciudad corrupta y podrida donde todos están sujetos a la violencia en todas sus formas todos los días.

Desde el principio Sí a la Vida se auto-definió como un proyecto de rehabilitación, y no como orfanato o centro de protección a largo plazo.  La meta siempre ha sido a rehabilitar a los niños y devolverlos a la sociedad, por medio de sus familias cuando factible, y no tenerlos como residentes permanentes.  Ahora la realidad y la experiencia están diciéndonos que debemos decidir entre dos negativos:  devolverlos rehabilitados a las familias donde sabemos que muchos van a fracasar por falta de apoyo y condiciones adecuadas, o tenerlos por mas tiempo al riesgo de institucionarlos y a la vez convertirnos en un proyecto de orfanato.

Aunque la cuestión es bastante filosófica, la respuesta unida de todo el equipo ha sido muy practica:  tenemos que hacer mas para que estos chavalos salgan mejor preparados para defenderse en la vida. 

Algunos opinaron que Si a la Vida tenemos que establecer lo mas pronto posible una “tercera etapa” donde los chavalos ya rehabilitados pueden aprender un oficio. 

Capacitación técnica seguramente es un elemento de la solución a largo plazo, pero una investigación y análisis de la situación actual demuestra claramente que no es el primer paso:  a la gran mayoría de los chavalos le falta la educación básica requerida para capacitación técnica.  Todos los centros de capacitación piden como mínimo la educación primaria aprobada, y para muchos cursos se necesita primer y hasta tercer año de secundaria.  Además, para la mayoría de los residentes actuales, una carrera técnica no sale en su plan de vida.

Uno de los problemas mas grandes de los estudiantes residentes de Casa José María es que están un promedio de cinco años atrás del nivel escolar donde deben estar de acuerdo con su edad biológica.  No es por falta de inteligencia:  han mostrado claramente que con el apoyo que reciben, los residentes como grupo salen muy encima del promedio de colegio.  Año por año en Ometepe, los de Sí a la Vida han salido muy exitosos en el colegio.  La raíz del problema es que antes de Sí a la Vida, muy pocos han tenido el apoyo y las condiciones para lograr un año escolar.  Por razón de la extrema pobreza que padece casi todas estas familias, y por falta de valorar la educación, la mayoría llegan analfabetos a Sí a la Vida.

En Nicaragua dentro del sistema educativo público existe un buen programa para remediar esta problemática.  En las ciudades y pueblos más grandes, dentro de los colegios públicos, el Ministerio de Educación maneja el programa ya muy establecido de “Extra Edad”, la cual permite un alumno a estudiar primer y segundo grado combinado en un año escolar (“I Ciclo”), tercer y cuarto juntos (“II Ciclo”), y quinto-sexto (“III Ciclo”), así permitiendo a un estudiante motivado a cumplir su educación primaria en tres años.   En Managua los proyectos semejantes a Sí a la Vida aprovechan regularmente de este programa, pero aquí en Altagracia, un pueblo pequeño, el programa no existe.  Ni existe en ningún lado de la Isla de Ometepe, con la excepción del colegio privado del orfanato NPH. 

En visto de la ausencia de “Extra Edad” en Altagracia, los dos años pasados hemos gestionado con la directora de Colegio Rubén Darío y con el delegado municipal del Ministerio de Educación, promociones “extra curriculares” para algunos chavalos del proyecto.  Ocho chavalos en dos tandas han beneficiado (incluyendo un estudiante dos veces), y todos han salido bien en su nuevo grado.  Los problemas han sido dos:  que no son estudios concentrados como en “Extra Edad” sino que estudios saltados, y la adaptación ha sido difícil para algunos al principio.  Y más importante y más grave, que esta medida provisional, adoptada en visto de la falta de Extra Edad en la Isla, y a pesar de ser tan útil, justa y exitosa, no cabe dentro de la gran burocracia de reglamentos y requisitos del Ministerio, por lo cual el colegio no puede seguir permitiéndola. 

Algunos han preguntado, ¿Por qué Sí a la Vida no forma su propio colegio para solucionar este problema?  Pues, aparte de consideraciones financieras, la reintegración social de los chavalos no es una meta a donde llegamos al fin de camino, sino que parte muy integral del proceso de rehabilitación.   La socialización que ellos viven diariamente como parte de un excelente colegio público es una de las experiencias más importantes de su estancia en Sí a la Vida, quitándoles una vez para siempre el auto imagen de ser niños de la calle, y instalándoles como miembros de la sociedad.

Entonces, el primer paso para resolver la problemática de los reintegrados es acelerar la educación primaria para que después tengan la oportunidad de aprender un oficio.  Para lograr eso, se propone dos metas:  La primera, que cada chavalo que sale de Sí a la Vida después de una estancia a largo plazo, salga con su educación primaria aprobada.  Y segundo, para poder lograr la primera, que gestionemos y hagamos lo necesario para que se establezca un programa de Extra Edad en sus tres niveles dentro del Colegio Rubén Darío a partir del Año Escolar 2006.

Después de poner en marcha este plan, podemos considerar varias opciones para proporcionar capacitación técnica a los que llenan los requisitos.  Una posibilidad es un programa en Managua para apoyar ampliamente a los reintegrados a aprovechar de la multitud de centros de capacitación en la ciudad.  Otra es establecer un centro de capacitación en la Isla, donde no existe este recurso para nadie.  O una combinación de las dos.

Otro factor es que no todos quieren una carrera técnica.  Una encuesta informal de los chavalos actualmente residentes en Casa José María revela las siguientes preferencias:

4 quieren carreras técnicas (3 mecánicos y 1 albañil).

4 quieren carreras profesionales

(2 médicos, 1 abogado y 1 ingeniero de computación).

1  quiere ser taxista o cobrador.

5  quieren ser policía (está respuesta entre algunos de los más pequeños, tal vez una respuesta infantil a la violencia y corrupción de Managua).

Los que van por profesional van a necesitar apoyo durante varios años incluyendo estudios universitarios para alcanzar su meta.  El futuro taxista necesitará aprender como conducir, y sacar una licencia.  Las futuras policías, si siguen en este deseo, necesitarán llenar los requisitos de la Policía Nacional, que presumiblemente incluyan una educación secundaria.

Lo que es obvio es que tenemos que presentar una variedad de opciones, incluyendo becas, para que cada uno tenga la oportunidad de llenar sus sueños.

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Projected  Development: (Final Section*)
Annual Report - 2004-05
by Jonathan Roise, General Coordinator for Sí a la Vida:

During the last few months the staff and Board of Directors have had various discussions about the future direction of Sí a la Vida.  We have observed that some of the boys reintegrated with their families in Managua have encountered serious problems, including dropping out of school, conflicts with family or gangs, and in a few cases being involved in theft, drug use, and going back onto the streets.  They have been victims of unprovoked violence – to date three have been slashed by machetes.

Also, we have learned that for those older boys who do not have families or do not have appropriate families with whom they can be reintegrated, there are no residential institutions where they can be placed anywhere in Nicaragua.  This is a major concern for us in that many of the boys who finish the program successfully come from broken and dysfunctional homes, without any hope for a successful reintegration, and the vast majority of those are from Managua, a troubled city where the boys would be subjected to many forms of violence on a daily basis.

From the beginning, Sí a la Vida defined itself as a rehabilitation Project and not as an orphanage or long-term custodial center.  The goal has always been to rehabilitate the boys and return them to the community and their families, when feasible, and not to have them as permanent program residents.  Now experience is telling us that we need to choose between two bad alternatives:  one, returning those who have been rehabilitated to families where we know many are going to fail for lack of support, or, two, holding them in the program for a longer time at risk of institutionalizing them and at the same time converting the project into an orphanage.

Although the question is quite philosophical, the uniform response from all of the staff has been quite practical:  we have to do more so that the boys leave the project better prepared to manage the challenging life in Nicaragua.

Some of the staff holds that Sí a la Vida has to establish as soon as possible a “third phase” where the boys already rehabilitated can learn a marketable trade.  (The first two phases are rescuing the kids from the street and then rehabilitating them.)

Vocational training is certainly one long-term approach to the problem, but an analysis of the problem actually shows clearly that it is not the first step.  Most all of the boys lack the basic educational skills required for any vocational training, and all of the technical training courses require as a minimum completion of primary school and often require one to three years of high school.   Above and beyond all of that, the reality is that many of the boys are not interested in pursuing a technical career.

One of the biggest problems facing the students living at the Casa José María residential center is that they are an average of five years behind where they ought to be according to their age.  It isn’t because of lack of intelligence.  They have clearly shown that with tutoring, the scholastic performance of the group of SALV boys is better than the average performance at the public school.  Year after year on Ometepe, those from SALV successfully finished the school year.  The root of the problem is that before entering the program few had the support and circumstances to finish the scholastic year.  Because of the extreme poverty from which virtually every one of the boys comes from as well as the lack of value given to education, the majority of the boys were illiterate when they entered the Sí a la Vida program.

Nicaragua’s public school system has a good program to resolve this problem.  In the larger cities and towns, the Ministry of Education has a well established program for the “Older Age” students, which allows a well motivated student to study grades 1-2, 3-4 and 5-6 each in one year, thereby allowing completion of primary school in three rather than six years.  In Managua programs similar to Sí a la Vida regularly take advantage of this program, but in Altagracia, a small town, such a program isn’t offered in the public school system.  In fact, nowhere on the island of Ometepe can you find such a program except at the private orphanage school.

In the absence of the “Older Age” program in Altagracia, we negotiated the last two years with the principal of the local school and the representative from the Ministry of Education for accelerated achievement for some boys from the project.  Eight boys in two years (including one boy two times) have benefited and all have done well in their new advanced class.  The two problems have been that this improvised system skips the usual curriculum rather than concentrating the material from two years into one year as done in the “Older Age” program, and the adaptation has been difficult for some of the boys in the beginning.  And more importantly and more seriously, this provisional measure -- adopted because the “Older Age” program wasn’t available on the Island, and, in spite of it being so useful, just, and successful – doesn’t fit within the bureaucratic rules and regulations of the Ministry and therefore the local school cannot continue permitting it.

Some have asked – Why doesn’t Sí a la Vida create its own school to solve this problem?  Well, apart from financial considerations, social reintegration of the boys isn’t a goal we reach at the end of the road, but rather an integral part of the ongoing rehabilitation process.  The socialization that they are involved with daily as part of an excellent public school is one of the most important experiences in their stay at Sí a la Vida, removing once and for all the self image of being rejected street kids, and instead instilling them with the idea that they are legitimate members of the community.

Thus, the first step in resolving the problem of those being rehabilitated and reintegrated is to accelerate the grade school education so they rapidly have the opportunity of learning a trade.  To achieve that, two goals are proposed.  First, each boy that leaves the program after a long-term stay ought to leave having graduated from primary school.  And second, to be able to accomplish the first, we must negotiate and do whatever necessary to establish an Older Age student program on three levels (grades 1-2, 3-4, 5-6) within the local primary school by the end of the 2006 school year.

After putting this plan in place, we can consider various options for providing technical training for those seeking it.  One possibility is a program in Managua to help steer the reintegrated boys into taking advantage of the multitude of training centers in that city.  Another is to establish a vocational training center on the Island, where there are no such resources for anybody.  Or possibly, a combination of the two.

Another factor is that not all want a technical career.  An informal survey of the buys currently living in Casa José María reveals the following preferences:

          4 want technical careers (3 mechanics and 1 mason)

          4 want professional careers (2 physicians, 1 lawyer, and 1 system engineer)

          1 wants to be a taxi driver or bus conductor collecting fares

          5 want to be policemen (this comes from the youngest and is perhaps a response

to the violence and corruption encountered on the streets of Managua)

Those heading towards professions are going to need help for various year including university studies to reach their goal.  The future taxi driver will need to learn how to drive and will have to get a license.  The future policemen, if they pursue their goal, will need to meet the requirement of the National Police, which presumably includes a secondary education.

What is obvious is that we have to develop a variety of options, including scholarships, so that each one has the opportunity of fulfilling his dreams.

*See above for full report in Spanish.

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